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15 d’abril del 2026

En este artículo nos centraremos en las banderas japonesas de la Segunda Guerra Mundial firmadas por los soldados, sus familiares o su comunidad. Acompañaremos el artículo con fotografías de época y banderas originales recuperadas.
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En el Japón de la primera mitad del siglo XX, la partida de los hombres hacia el servicio militar constituía un acontecimiento de relevancia social y comunitaria. Diversas organizaciones locales, entre ellas la Asociación Imperial de Reservistas (Teikoku Zaigo Gunjinkai) y la Asociación de Mujeres para la Defensa Nacional del Gran Japón (Dai Nippon Kokubō Fujinkai), desempeñaban un papel central en la organización de ceremonias públicas que culminaban en desfiles de despedida. Estos actos, denominados “Sokokai”, tenían como objetivo no solo despedir a los reclutas, sino también reforzar la cohesión comunitaria y legitimar el vínculo entre sociedad, Ejército y Estado a través del ritual patriótico.

Un elemento característico de dichas ceremonias eran los estandartes (nobori) que portaban los participantes, en los cuales figuraban los nombres de los jóvenes convocados. Estos se colocaban frente a las casas o se desfilaba con ellas por las calles. La denominación específica de estos estandartes dependía del lema inscrito, aunque la fórmula más recurrente parece haber sido shuku shussei (“felicitaciones por el llamado al servicio activo”). En función de este uso reiterado, se los conoce como Shussei Nobori. La circulación de estas expresiones visuales contribuía a la construcción simbólica del deber militar como motivo de orgullo colectivo y una demostración de la integración del individuo en el proyecto nacional.
Al final de de estas ceremonias era habitual gritar «banzai» y tocar marchas militares. Incluso hubo una marcha llamada “Canción para despedir a los soldados en la guerra” (出征兵士を送る歌, Shussei Heishi o Okuru Uta).

Estos estandarte reciben muchos nombres: “Estandartes de Felicitación”, “Banderas de Despedida”, “Banderas Camino a la Guerra”, etc.
Los shussei nobori presentaban una notable diversidad en cuanto a dimensiones y materiales. Aunque algunos alcanzaban proporciones monumentales, lo más frecuente eran ejemplares de menos de 2 metros de longitud. Su manufactura solía realizarse en seda, rayón o algodón.
La mayoría de estandartes tienen el kanji “Shuku” en rojo en la parte superior, que se puede traducir como “felicidades”. La mayoría vienen acompañados de dos kanjis que forman “Shussei”, todo junto forma shuku shussei “felicidades por tu despliegue / llamado a filas”
Otro de los lemas recurrentes es “Shuku” y los kanjis que forman “Nyu-ei”, formando “Shuku Nyuei” que se traduciría como “felicidades por tu alistamiento / entrar en el Ejército”.

En la parte superior es recurrente encontrar representaciones de la bandera Nacional y la bandera del Sol Naciente del Ejército Imperial Japonés, pero también es frecuente ver dibujos con el Milano de Oro (pájaro mitológico), el Sol Naciente u otros símbolos patrióticos.
Aunque mucho menos comunes, también hay Shussei Nobori rectangulares, en forma de bandera.


Otro de los rituales comunitarios previos a la partida de los soldados hacia el frente era la firma y entrega de los Hinomaru Yosegaki. La Bandera de la Buena Suerte o Hinomaru Yosegaki consistía en una bandera nacional japonesa sobre la cual familiares, amigos, compañeros de escuela o miembros de la comunidad escribían mensajes de aliento, buenos deseos, plegarias y lemas patrióticos antes de que un soldado partiera al frente.
El Hinomaru Yosegaki (日の丸寄せ書き) es más conocido en español como Bandera de la Buena Suerte. El término se compone de Hinomaru (日の丸) “círculo del sol”, nombre común de la bandera nacional japonesa, caracterizada por un disco rojo sobre fondo blanco; y Yosegaki (寄せ書き) que significa “escrituras reunidas” o práctica de escribir mensajes colectivos en un mismo objeto, generalmente conmemorativo o de apoyo. Por lo tanto, Hinomaru Yosegaki se podría traducir como “Escrituras reunidas alrededor del círculo del sol”.

Esta fue una práctica muy común durante las campañas militares japonesas del Imperio Japonés, dónde se tiene ya constancia de su uso durante la Primera Guerra Sino-japonesa (1894-1895) y se intensificó durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945) y la Segunda Guerra Mundial (1941-1945).
El disco rojo central, que representa al sol, solía quedar libre o con una dedicatoria principal, mientras que los mensajes se distribuían alrededor en el espacio blanco. Entre los kanji escritos solían destacar el nombre del soldado y la dedicatoria “Bu un Cho kyu”, que se traduce como “Suerte eterna en los avatares de la guerra”. El resto de nombres y dedicatorias quedaban repartidos por toda la bandera. La escritura se solía hacer con pincel de caligrafía y tinta negra.


En su mayoría, estos estaban fabricados en algodón, seda o rayón (seda artificial). Las dos cantoneras de la derecha solían estar reforzadas con cuero, papel o cartón.
Otra característica común es encontrar marcajes o sellos en rojo. Estos solían ser los sellos de los templos sintoístas de la comunidad que formaba parte el soldado.


El Hinomaru Yosegaki adquirió así una dimensión profundamente simbólica y personal: no era únicamente un objeto patriótico, sino también un talismán protector que el soldado llevaba consigo como recordatorio de su comunidad y de la causa nacional. Por ello, estas banderas eran atesoradas y en muchos casos acompañaban al combatiente incluso en la muerte, convirtiéndose en reliquias de fuerte carga emocional.
Durante la guerra y la posguerra, numerosos Yosegaki fueron recogidos en campos de batalla o llevados como recuerdos por soldados aliados.



La Obon Society es una organización sin ánimo de lucro fundada en 2009 en Oregón (Estados Unidos) con el objetivo de localizar familias en Japón y devolverles objetos personales, denominados “Non-Biological Human Remains (NBHR)”, que pertenecieron a soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Entre esos objetos, las más recurrentes son las banderas Yosegaki Hinomaru.
La relación entre la Obon Society y las Yosegaki Hinomaru es central: la organización dedica recursos, investigación genealógica y un sistema estructurado de repatriación para devolver estas banderas a los parientes vivos de sus propietarios originales. En su web, la Obon Society afirma que estos objetos, dado su carácter único (caligrafías, nombres, mensajes personales), pueden ser identificados con precisión, lo que permite rastrear a las familias correspondientes incluso décadas después. Este proceso de devolución ha permitido devolver cientos de banderas desde diferentes países a Japón, ofreciendo a las familias un vínculo tangible con antepasados desaparecidos y cerrando, en muchos casos, un capítulo de la historia personal y colectiva vinculado al conflicto.

Hoy en día no es difícil encontrar banderas japonesas originales de la Segunda Guerra Mundial, no obstante hay que ir con cuidado con las banderas más vistosas ya que hay mucha falsificación.
Existen Banderas del Sol Naciente firmadas y también Banderas de la Buena Suerte con dibujos (tigres, flores, etc.) pero son muy escasas y se han hecho muchas falsificaciones imitándolas.

Aún así, las banderas japonesas firmadas son objetos de colección imprescindibles para los amantes de la cultura nipona y los coleccionistas de la Segunda Guerra Mundial.
¿Cuál es la bandera del Ejército Japonés utilizada la Segunda Guerra Mundial?
¿Porqué los japoneses firmaban banderas durante la Segunda Guerra Mundial?
¿De qué material estaban hechas las banderas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial?
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