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24 de febrero de 2026

En este artículo explicaremos qué cascos militares extranjeros o internacionales se usaron en la Guerra Civil Española, sus características y sus variantes. Se incluyen fotografías históricas y fotografías de cascos originales.
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La Guerra Civil Española fue la antesala de la Segunda Guerra Mundial, no solo por que fue inmediatamente anterior, sino porqué el apoyo internacional tanto del bando Republicano como del bando Franquista fue en cierta medida un reflejo de los bandos del que sería el conflicto más grande vivido hasta el momento.
Por un lado ,el bando Republicano contaría con el apoyo de la Unión Soviética y es por ello que podremos encontrar el casco reglamentario del momento, el SSh-36, entre las filas republicanas. El resto de países que después formarían los Aliados, sobre todo Francia y Inglaterra, se mantuvieron neutrales durante la contienda, no obstante la búsqueda de material por toda Europa por parte del Gobierno Republicano, resultó con la obtención de M15 y M26 cascos franceses y los Vz-30 checoslovacos.
Por otro lado, la Italia fascista de Mussolini contribuyó con el CTV y facilitó los cascos italianos M16 Lippmann y M33 al bando franquista. Por su parte, la Alemania nacional socialista de Hitler participó con la Legión Cóndor y con ellos vinieron los cascos alemanes M35.
A continuación analizaremos los distintos modelos de cascos internacionales utilizados en la Guerra Civil Española.



En octubre de 1936, pocos meses después de haberse iniciado la Guerra Civil Española, llegaron a España los primeros 9.000 soldados italianos del Corpo di Truppe Volontarie para apoyar al Ejército Franquista. Durante la guerra, más de 78.000 soldados italianos lucharán en España.
Estos se organizaron tanto en unidades propias como la División de Infantería Camisa Negra «Dio lo Vuole» («Dios lo quiere»), la «Fiamme Nere» («Llamas negras»), la «Penne Nere» («Plumas Negras») o la «Littorio» (Lictor). Pero también con unidades mixtas de oficiales italianos y soldados españoles como la Brigada Mixta Flechas Negras o la Brigada Mixta Flechas Azules, sin olvidar el apoyo aéreo de la Aviación Legionaria italiana. Además, la ayuda no se limitó a las CTV sino también en material militar.
Por este motivo, muchos de los cascos italianos originales de la Guerra Civil Española que se pueden encontrar son de las Divisiones Legionarias con emblemas de Falange o Flechas. Los cascos enviados como ayuda militar no llevaban placa frontal ni emblema pintado, por lo que no tenían perforaciones en la parte delantera.
En ese momento, el Ejército Italiano estaba cambiando progresivamente de casco, pasando del Modelo 1916 o M16 Lippmann al Modelo 1933 o M33, conviviendo los dos cascos durante la contienda, es por ello que se pueden encontrar los dos en España. El Modelo 1916 se caracteriza por tener una cresta con 3 remaches o ninguno en la parte frontal, dependiendo de la fabricación.
Hay que destacar que a finales de la Guerra Civil e inicios de la posguerra, el Ejército del Aire del bando franquista recibió numerosos M33 italianos que fueron pintados de gris y se les añadió el emblema de la aviación, siendo estos reglamentarios después de la guerra.

Estos cascos también formaron parte de la Campaña de Recuperación y se pueden encontrar ejemplares restaurados en los años 40 de color verde oliva y la presilla frontal para el emblema del Ejército.


La Unión Soviética fue prácticamente el único gobierno —con la excepción de México— que apoyó públicamente a la República Española. En un primer momento, la ayuda soviética se manifestó en el envío de alimentos y asistencia médica; sin embargo, no fue hasta septiembre cuando comenzó a llegar un respaldo militar de verdadera relevancia. A partir de entonces, centenares de asesores se integraron en los mandos del ejército republicano, junto con instructores y técnicos encargados de los tanques y aviones suministrados, todos ellos provistos con su completo equipamiento. No obstante, estos siempre serían no combatientes y se tendió a disimular su presencia.
Aunque eran escasos, las fotografías son testimonios del uso del casco soviético Ssh36 en la Guerra Civil Española. Estos formarían parte de la ayuda material que enviaría la URSS a la República Española.
Las características técnicas son las mismas que el modelo utilizado por el Ejército Soviético pero con algunas diferencias. El color verde caqui o verde oliva de los ejemplares llegados a España es más oscuro y el interior puede ser el modelo de tela original o el modelo de cuero de 8 lengüetas, considerado de fabricación española.
En mayo de 1937 llegó al puerto de Cartagena el mercante Aldecoa, procedente de Odesa, transportando armamento y equipo militar. Desde el hundimiento del Komsomol a manos del Canarias en diciembre de 1936, la Unión Soviética había dejado de emplear buques propios para el envío de material bélico y otros suministros. El Aldecoa había partido de Odesa el 21 de junio de 1937. En el expediente Y-34, que recoge la relación de su cargamento, figuran junto a 21 aviones TU-SB, distintas armas, municiones de varios tipos y un lote de 10.000 cascos de acero. Sobre el origen de estos últimos existe cierta controversia, pues su escasa presencia en los frentes republicanos ha llevado a pensar que no fueran soviéticos, sino cascos checos Vz30. Es por ello que resulta prácticamente imposible decir cuántos cascos Ssh36 fueron utilizados en la Guerra Civil Española.


Aunque la sublevación militar iniciada con el golpe de Estado no fue del todo inesperada, sí que el inicio de una guerra civil cogió por sorpresa al Gobierno de la República. Una consecuencia de ello fue el no disponer de equipo suficiente para equipar en condiciones al Ejército Republicano y, por tanto, la necesidad de buscar ayuda al exterior.
Al iniciarse la contienda, los dos bandos sumaban pocos miles de cascos militares y el Gobierno Republicano encontró en Checoslovaquia la ayuda que necesitaba.
En 1930, Checoslovaquia presentó y fabricó su nuevo modelo de casco: el Vz30. Aunque lo produjo en grandes cantidades, estos nunca fueron utilizados por el Ejército Checoslovaco ni se tiene constancia de su uso en el país, por lo que fue rápidamente exportado. La mayoría fueron a equipar las Brigadas Mixtas del Ejército Popular de la República y a la Brigadas Internacionales, entre los cuales había más de 2.000 checoslovacos.
El casco checo Vz 30 se caracteriza por sus dos tetones de ventilación, similares al M16 alemán de la Primera Guerra Mundial. Fabricado en talla única y con 6 remaches exteriores. El interior está formado por 6 lengüetas de cuero, algunos ejemplares con perforaciones y otros lisos. Es habitual encontrarlos en color verde, caqui y marrón.

Al finalizar la guerra, varios ejemplares capturados y repintados por el Regimiento nº 40 para el Desfile de la Victoria.


A finales de octubre de 1936, Adolf Hitler decidió intensificar de manera considerable la ayuda militar a los sublevados mediante el envío de una fuerza aérea que más tarde recibiría el nombre de Legión Cóndor.
Ya en los primeros días de noviembre, la Legión Cóndor estaba preparada para entrar en combate. Contaba entonces con un contingente de 5.000 hombres y alrededor de 100 aviones. A lo largo de la guerra, gracias a la rotación de tropas, cerca de 19.000 militares alemanes pasaron por el frente español. Dentro de la ayuda militar prestada también se incluyó una pequeña tirada de cascos alemanes M35.
Los cascos utilizados por la Legión Cóndor estaban pintados con el azul de la Luftwaffe pero sin calcas, a diferencia de los utilizados posteriormente durante la Segunda Guerra Mundial. Además, según los estudios dentro del mundo del coleccionismo, estos no tenían marcajes en la olla o los números de serie se situaban entre el “29XX” y el “32XX”. El interior era el M31 formado por 7, 8 o 9 lengüetas de cuero con 5 perforaciones cada una, unidas al casco por un zuncho metálico.
Por otra parte, los cascos recibidos como ayuda fueron mayormente repintados de verde caqui, marrón o gris y reaprovechados en la posguerra por el ejército franquista. Estos se encuentras con el interior alemán M31 o el español M26.


En los primeros compases de la Guerra Civil Española, la necesidad de proveer de equipamiento adecuado tanto a las milicias que se incorporaban a la defensa de la República como a los sucesivos reemplazos destinados al Ejército Republicano obligó al Gobierno a recurrir a adquisiciones en el extranjero. La industria nacional, caracterizada por su atraso técnico y limitado nivel de producción, resultaba insuficiente para atender con prontitud las crecientes demandas de material bélico. Uno de los casos más representativos de esta dependencia fue el suministro de cascos de acero.
En este contexto, y siguiendo la pauta marcada por Checoslovaquia con la venta de su modelo 1930, la vecina Francia aceptó un pedido urgente del Gobierno republicano, consistente en la entrega de una cantidad considerable de cascos Adrian modelo 1926. Estos cascos, que se sumarían a los proporcionados por los más de 9.0000 voluntarios franceses de las Brigadas Internacionales, fueron remitidos sin emblemas distintivos ni ranuras para su colocación, atendiendo a las especificaciones de discreción solicitadas por las autoridades republicanas.
El casco francés M26 Adrian es el más variopinto de todos los cascos extranjeros utilizados. Al ser de las primeras ayudas en llegar, se repintaron de numerosos colores y con distintos emblemas, tanto de las milicias republicanas como posteriormente de las milicias falangistas al capturarlos. Hay que destacar que en estas partidas se incluyeron ejemplares del antiguo casco francés M15 Adrian.
Al ser muy parecidos casco italiano M16 Lippmann , estos tres cascos se mezclaron entre las mismas unidades. Se pueden diferenciar rápidamente el Modelo 1915 y el Modelo 1926 francés del Modelo 1916 italiano porqué los franceses tienen tan solo un remache en la parte frontal de la cresta, en cambio el italiano lleva 3 remaches o ninguno. Los franceses también tienen dos remaches extra justo encima la visera y el italiano ninguno.

La Guerra Civil Española estalló en un momento dónde los distintos bloques internacionales, las democracias liberales, los países comunistas y las dictaduras fascistas, estaban a punto de enfrentarse en el que sería el mayor conflicto de la historia: la Segunda Guerra Mundial. Por este motivo, la Guerra Civil Española fue muy internacional a su manera y un vivo recuerdo de este hecho es la variedad de cascos extranjeros que se utilizaron y podemos encontrar hoy en día.
Aún así, son más de 85 años los que han pasado ya y son muchos los cascos que se modificaron para aprovecharlos en la posguerra, muchos los que se han perdido por el camino y muchos otros que han sido repintados y restaurados a gusto de sus propietarios.

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