
Usamos cookies en nuestro sitio web para darle la mejor experiencia. Al aceptar, aceptas el uso de todas las cookies. Puedes modificar o rechazar el uso de las cookies. Puedes ver la cookie policy.








Busto de Francisco Franco en bronce del escultor Fructuoso Orduna Lafuente. 1943. Medidas 61 cm de ancho, 63 cm de alto y 32 cm fondo. Franco lleva en el pecho la Laureada de San Fernando, el Yugo y Flechas y el emblema de la Legión Española En el cuello ya leva las insignias de Generalísimo o Capitán General (tres estrellas).
Fructuoso Orduna Lafuente (Roncal, 23 de enero de 1893 – Pamplona, 27 de agosto de 1973) fue un escultor español especializado en «escultura urbana» y ganador de varios premios por su trabajo destacado. Pertenece a la primera generación (1890-1920) de escultores navarros contemporáneos siguiendo el criterio establecido por el doctor en Historia del Arte, Francisco Javier Zubiaur Carreño2 y continuado por el profesor José María Muruzábal en su tesis doctoral inédita sobre la «Escultura pública en Navarra». Se incluye en la generación de artistas que, «a partir de las fórmulas clasicistas, dotaron a sus trabajos de un aire de universalidad y de europeísmo, siempre dentro del camino marcado por la figuración plástica»
En 1914 se traslada a Madrid e ingresa en la Escuela de Artes y Oficios, trabajando y perfeccionándose en el taller del escultor Mariano Benlliure. En 1917, con ayuda de la Diputación Foral de Navarra, establece un estudio en Madrid, en la calle Atocha, y nuevamente con ayuda de la misma diputación, tres años más tarde, viaja a Roma donde permanece entre 1920 y 1922.
De regreso en 1923, se establece en Madrid realizando una exposición a finales de ese año en el Museo de Arte Moderno. En 1924 se casa con Carmen Ballestero de cuyo matrimonio nació una hija, Pilar. Aunque trabaje en la capital española sigue manteniendo su vinculación con Navarra y recibe el encargo, en 1932, para realizar la nueva fachada del Palacio de la Diputación Foral en la nueva avenida de Carlos III que se abría paso con el desarrollo del Segundo Ensanche pamplonés.
Desarrolla una labor profesional centrada en varios géneros como el retrato, la imaginería religiosa y la decoración monumental. Compagina su faceta artística con la docente como profesor de modelado en la Escuela Cerámica de Madrid, primero, y en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, después.
El 1 de mayo de 1962 es nombrado Académico de Bellas Artes en Madrid, donde reside definitivamente, sustituyendo en la plaza vacante a Moisés Huerta y ocupándola el día 7 de abril de 1963.