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Insignia conmemorativa de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, celebrada entre el 20 de mayo de 1929 y el 15 de enero de 1930, durante el reinado de Alfonso XIII. Este acontecimiento internacional tuvo como escenario principal la montaña de Montjuïc y representó una importante transformación urbanística y arquitectónica de la ciudad.
El distintivo está realizado en metal de tonalidad bronceada o latón, con decoración de esmaltes al fuego, y corresponde al formato de insignia de solapa u ojal, utilizado como recuerdo conmemorativo del certamen.
Su diseño incorpora una representación estilizada del escudo tradicional de Barcelona, con los cuarteles de las cuatro barras catalanas y las cruces de Sant Jordi. En la composición central aparece una figura de aspecto clásico o heráldico que sostiene un cetro o bastón ceremonial, integrada en el conjunto ornamental de la insignia.
La parte superior está rematada por una corona real, correspondiente a la simbología monárquica de la época, sobre la que figura un murciélago (rat penat), elemento heráldico históricamente relacionado con las representaciones tradicionales de Barcelona y con la heráldica de la antigua Corona de Aragón.
La pieza constituye un testimonio de la iconografía y los objetos conmemorativos producidos con motivo de la Exposición Internacional de 1929, uno de los acontecimientos más relevantes de la Barcelona del primer tercio del siglo XX.
Insignia conmemorativa de solapa de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, en metal con esmaltes, escudo de la ciudad y corona real rematada por un murciélago.





